NO
ME VISTO PARA TI
Tras varios años de
luchar por el respeto hacia las mujeres en las calles, el pasado 4 de marzo el Congreso
de la República aprobó la penalización del acoso sexual callejero en nuestro
país; medida que no ha amedrentado a los acosadores que parecen aun no entender
la ley.
Por:
Lacerna Montoya, Rosa
A sólo 9 meses de aprobarse la Ley N° 30314
para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos, decidí salir a
las calles de Chiclayo para comprobar si los acosadores se extinguieron, esta
ley que ya entró en vigencia busca penar a las actitudes que afecten la
dignidad, la libertad, el libre
tránsito y el derecho a la integridad física y moral de niños,
adolescentes y mujeres.
EN LAS CALLES
Nueve de la mañana, con ropa ceñida al cuerpo
y arreglada perfectamente de pies a cabeza, empieza mi recorrido desde el Ovalo
Quiñones, pasando por toda la Av. Salaverry, con el fin de observar y
experimentar las diferentes situaciones que a diario afronta una mujer
chiclayana, teniendo que enfrentarse a hombres inescrupulosos o por decirlo de
manera criolla “mañosos”, que ven a las féminas como si fuéramos objetos
sexuales.
Nueve con diez minutos y en mi intento por
cruzar la pista hacia el otro extremo, se escucha un silbido, al voltear la
cabeza caí en cuenta que se trataba de un moto-taxista que con total frescura
se me queda mirando y acto seguido se aprieta el labio inferior con los dientes
y sin quitarme los ojos de encima, pone cara como la de un pervertido, segundos
después aparece una combi de la que sobre sale la cabeza de un cobrador quien
me manda un beso exageradamente voluptuoso y me grita: ¡¡que rica¡¡.
Silbidos, ruidos de besos y comentarios de
insinuación de tipo sexual se escuchaban a cada momento, mientras pasaba, frases
como “estás rica”, “mi amor”, “ricura”, “mamacita”, “que rica”, “hola bebita”,
“te llevo gratis”, unos que otros subidos de tono y más que piropos resultaban
siendo agresiones, tanto que es irrepetible reproducir esas palabras llenas de
morbo y grosería; y ni que decir de las miradas incomodas y persistentes.
Después de caminar por toda la av. Salaverry llegué
al banco de la Nación ubicado en la av. Elías Aguirre con intersección con la
av. José Leonardo Ortiz, en buena parte del trayecto desde el Ovalo Quiñones
fui víctima de acoso callejero, y es que transitar libremente sin ser molestada
es casi imposible, además pude notar como los acosadores marcan a sus víctimas
por su manera de vestir o por si estas las atraen.
Ha pasado ya más de dos horas y me dirijo a
la av. Bolognesi, nuevamente y esta vez desde los taxis o combis que esperan el
cambio de color del semáforo se escuchan los comentarios groseros que me lanzan
“¡¡Mamacita¡¡”… es cuando hago memoria y
recuerdo un día que iba de camino a casa distraída y un tipo paso por mi
costado susurrándome asquerosidades en al oído, fue y ha sido lo más vulgar y
ofensivo que me hayan dicho, sobre todo me sentí agredida…
A mi paso también veo cómo otras mujeres
corren con la misma suerte, es aquí cuando reflexiono, que para las mujeres este
tipo de situaciones, más que ser parte del día
a día se han convertido en algo completamente natural, es cierto que hay
uno que otro “piropeador” en el buen sentido de la palabra, …como cuando choqué
con un joven en el mercado modelo y a modo de disculpa este me dijo “carita de ángel,
quién te dejo salir del cielo..” , cosas que no son ofensivas pero que no
siempre son palabras buenas.
NADIE SE SALVA
Tiempo después en las afueras del Hospital
Naylamp, una joven con una falda corta, zapatos negros de tacón altos, espera
transporte, por otro lado un hombre quien se encuentra parado detrás aparentemente
esperando movilidad también, disimuladamente rosa su parte delantera con la
trasera de la muchacha, ella se da cuenta, lo mira y sin más se retira un poco más
allá.
La realidad es clara para la mujer peruana,
no importa si eres trabajadora, estudiante, ni famosa, nadie se salva, un caso
sonado fue la de la talentosa actriz Magaly Solier, protagonista de La Teta
Asustada, quién fue víctima de acoso sexual en un bus en Lima, un suceso que
causó indignación en medios y autoridades, que llamaron a hacerle frente a una
grave problemática en el país, y que gracias a eso, estos actos ahora son
penados.
El panorama se repitió en todas las calles por las
que pasé, acosadores en todos lados, unos obvios y otros asiéndose los vivos
disimuladamente sueltan sus comentarios; Sáenz Peña, María Izaga, Arica, Pedro Ruíz,
7 de enero, Balta y más. Al parecer los chiclayanos aún no estamos muy
informados sobre la ley o que si lo estamos simplemente no la respetamos.
Los acosadores se sienten con el derecho de
agredir tanto físicamente como psicológicamente, hacer comentarios sexuales a
las mujeres, por el simple hecho de
vestir como una quiera, o de arreglarse para verse y sentirse bien consigo
misma, dejemos de lado el machismo, respetemos a las mujeres, porque nosotras
no nos vestimos para el acosador.
Imagen. STRITVIU

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