jueves, 26 de noviembre de 2015

Crónica

NO ME VISTO PARA TI
Tras varios años de luchar por el respeto hacia las mujeres en las calles, el pasado 4 de marzo el Congreso de la República aprobó la penalización del acoso sexual callejero en nuestro país; medida que no ha amedrentado a los acosadores que parecen aun no entender la ley.
Por: Lacerna Montoya, Rosa
 A sólo 9 meses de aprobarse la Ley N° 30314 para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos, decidí salir a las calles de Chiclayo para comprobar si los acosadores se extinguieron, esta ley que ya entró en vigencia busca penar a las actitudes que afecten la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física y moral de niños, adolescentes y mujeres.
EN LAS CALLES
Nueve de la mañana, con ropa ceñida al cuerpo y arreglada perfectamente de pies a cabeza, empieza mi recorrido desde el Ovalo Quiñones, pasando por toda la Av. Salaverry, con el fin de observar y experimentar las diferentes situaciones que a diario afronta una mujer chiclayana, teniendo que enfrentarse a hombres inescrupulosos o por decirlo de manera criolla “mañosos”, que ven a las féminas como si fuéramos objetos sexuales.
Nueve con diez minutos y en mi intento por cruzar la pista hacia el otro extremo, se escucha un silbido, al voltear la cabeza caí en cuenta que se trataba de un moto-taxista que con total frescura se me queda mirando y acto seguido se aprieta el labio inferior con los dientes y sin quitarme los ojos de encima, pone cara como la de un pervertido, segundos después aparece una combi de la que sobre sale la cabeza de un cobrador quien me manda un beso exageradamente voluptuoso y me grita: ¡¡que rica¡¡.
Silbidos, ruidos de besos y comentarios de insinuación de tipo sexual se escuchaban a cada momento, mientras pasaba, frases como “estás rica”, “mi amor”, “ricura”, “mamacita”, “que rica”, “hola bebita”, “te llevo gratis”, unos que otros subidos de tono y más que piropos resultaban siendo agresiones, tanto que es irrepetible reproducir esas palabras llenas de morbo y grosería; y ni que decir de las miradas incomodas y persistentes.
Después de caminar por toda la av. Salaverry llegué al banco de la Nación ubicado en la av. Elías Aguirre con intersección con la av. José Leonardo Ortiz, en buena parte del trayecto desde el Ovalo Quiñones fui víctima de acoso callejero, y es que transitar libremente sin ser molestada es casi imposible, además pude notar como los acosadores marcan a sus víctimas por su manera de vestir o por si estas las atraen.
Ha pasado ya más de dos horas y me dirijo a la av. Bolognesi, nuevamente y esta vez desde los taxis o combis que esperan el cambio de color del semáforo se escuchan los comentarios groseros que me lanzan “¡¡Mamacita¡¡”…  es cuando hago memoria y recuerdo un día que iba de camino a casa distraída y un tipo paso por mi costado susurrándome asquerosidades en al oído, fue y ha sido lo más vulgar y ofensivo que me hayan dicho, sobre todo me sentí agredida…
A mi paso también veo cómo otras mujeres corren con la misma suerte, es aquí cuando reflexiono, que para las mujeres este tipo de situaciones, más que ser parte del día  a día se han convertido en algo completamente natural, es cierto que hay uno que otro “piropeador” en el buen sentido de la palabra, …como cuando choqué con un joven en el mercado modelo y a modo de disculpa este me dijo “carita de ángel, quién te dejo salir del cielo..” , cosas que no son ofensivas pero que no siempre son palabras buenas.
NADIE SE SALVA
Tiempo después en las afueras del Hospital Naylamp, una joven con una falda corta, zapatos negros de tacón altos, espera transporte, por otro lado un hombre quien se encuentra parado detrás aparentemente esperando movilidad también, disimuladamente rosa su parte delantera con la trasera de la muchacha, ella se da cuenta, lo mira y sin más se retira un poco más allá.
La realidad es clara para la mujer peruana, no importa si eres trabajadora, estudiante, ni famosa, nadie se salva, un caso sonado fue la de la talentosa actriz Magaly Solier, protagonista de La Teta Asustada, quién fue víctima de acoso sexual en un bus en Lima, un suceso que causó indignación en medios y autoridades, que llamaron a hacerle frente a una grave problemática en el país, y que gracias a eso, estos actos ahora son penados.
El panorama se repitió en todas las calles por las que pasé, acosadores en todos lados, unos obvios y otros asiéndose los vivos disimuladamente sueltan sus comentarios; Sáenz Peña, María Izaga, Arica, Pedro Ruíz, 7 de enero, Balta y más. Al parecer los chiclayanos aún no estamos muy informados sobre la ley o que si lo estamos simplemente no la respetamos.
Los acosadores se sienten con el derecho de agredir tanto físicamente como psicológicamente, hacer comentarios sexuales a las mujeres,  por el simple hecho de vestir como una quiera, o de arreglarse para verse y sentirse bien consigo misma, dejemos de lado el machismo, respetemos a las mujeres, porque nosotras no nos vestimos para el acosador.

Imagen. STRITVIU



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